martes, 22 de noviembre de 2011

Melancolía: Contrastes.


No quiero empezar a escribir esta entrada sin antes agradecer al creador de este blog ( al que todos conocéis como "Epicista") que me permita hacerlo. Además lo hace sabiendo que el tema de mi entrada es una película que no es de su agrado y sospechando (porque me conoce bien) que mi opinión sería más que positiva. Gracias a él de antemano.


Si tuviese que resumir en una frase el sentido de la película Melancolía diría sin duda que es una constante lucha entre el orden y el caos. Todo el metraje es una sucesión sutil de contrastes entre lo que se debe hacer y lo que se quiere hacer, entre el miedo a la falta de control sobre la realidad y el pánico al compromiso y a lo previsible.

Melancolía se estructura en dos mitades aparentemente distintas en la forma pero simétricas en el fondo en las que dos hermanas se enfrentan cada una a un suceso que no solo es contrario a su forma de ver la vida sino que, en caso de completarse, la cambiará para siempre.


En la primera parte una sencillamente perfecta Kristen Dunst (Justine, la hermana caótica) se enfrenta a una boda (compromiso de por vida) en la que pasará absolutamente de todo (fijaos durante el visionado en la estructura de comedia que tiene toda esta mitad de la película a pesar del drama que viven los protagonistas). Ahí veremos el primer tira y afloja entre Justine y la organizadora de la boda, su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg).


En la segunda mitad, el mundo se dispone a disfrutar de un acontecimiento astronómico único: el sobrevuelo del planeta "Melancolía" a muy poca distancia del planeta Tierra. El problema es que Justine (la amante del orden) teme que el sobrevuelo acabe en colisión, y eso le produce un tremendo desasosiego  que de nuevo contrastará con la reacción de su hermana Justine.
                          
                                                                 
Si algo hay que destacar de esta película aparte de un guión plagado de pequeños matices y paradojas es el minucioso trabajo de personajes que tiene, haciendo sobre todo de la primera parte de la película una colosal obra coral que, desde mi punto de vista, todo buen amante del cine debería disfrutar. Los personajes son en general poco consecuentes con lo que aparentan y básicamente egoístas (como la vida misma) dando lugar a reacciones que gozan de ese halo irreal que solo la realidad tiene. Evidentemente  Lars von Trier ha contado para ello con un reparto de excepción que va desde el siempre fabuloso John Hurt hasta Udo Kier, pasando por Stellan Skarsgård. No puedo olvidarme de Kieffer Sutherland quien debo reconocer, a pesar de mi debilidad por él, que tiene más talento para escoger guiones que para interpretarlos. Todos ellos son unos secundarios que acompañan sin eclipsar el trabajo de las dos protagonistas principales ya mencionadas. Creo que, simplemente el lograr ese equilibrio con un reparto así debería ser suficiente argumento para reconocer el buen hacer de von Trier en esta película.


No me gusta ponerme pomposo en casi nada en la vida y mucho menos para hablar de cine. Sin embargo me vais a permitir la licencia de serlo durante un párrafo porque si no sería muy complicado definir sin desmerecer lo que Melancolía representa en toda su dimensión.


Melancolía es un alegato en defensa del caos y del libre albedrío desde lo cotidiano; es un canto a la libertad; una forma de desmembrar la lógica del orden social establecido; una cura de humildad para los catastrofistas que ven dramas en lo anárquico y asumen las torturas de las pautas marcadas por el entorno. Es, en definitiva una poesía que conecta al universo con nuestros microcosmos, que nos reconoce el derecho a valorar las desgracias con la única vara de medir que podemos, que es la nuestra. Es una explosión de incongruencias, de aspiraciones frustradas, de deseos de amor que no llegan y de amores que están sin desearlo. Melancolía es muerte y Melancolía es vida.


Una vez dicho esto volvemos al mundo terrenal para recomendar esta película. Pero no se la recomiendo a todo el mundo, puesto que aquel público que demande de una cinta un ritmo muy dinámico va a pasar un muy mal rato viendo las "aventuras" de Justine y Claire. Sin embargo si eres amante de los personajes complejos y profundos, si te gustan las grandes reacciones ante problemas aparentemente pequeños y las pequeñas formas de afrontar los grandes, esta es tu película.



Siguiendo con lo que es ya costumbre pondré una nota a esta película: 8 sobre 10. 

Hasta otra. 


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